Si tienes dolor desde hace meses (o incluso años), probablemente ya te lo hayan dicho todo:

– “Tienes desgaste”

– “Eso es la edad”

– “Evita moverte para no tener más dolor”

– “Hazte a la idea de que siempre vas a estar así”

Y, sin embargo, el dolor sigue ahí… Entonces aparece una idea que puede sonar contradictoria:

¿Y si el problema no es solo del cuerpo…sino de cómo entendemos el dolor?

Una propuesta diferente: aprender y moverse

Desde ya hace un tiempo, desde la clínica, sabemos que el modelo de atención tradicional a pacientes como tú, es decir, personas que lleváis mucho tiempo con dolor, no funciona. Probablemente, los clínicos hemos llegado más tarde a esta conclusión que tú.

¿Cuántas visitas médicas has hecho a lo largo de tu vida por el dolor que padeces? ¿Cuántas veces has acudido para tratar tus dolores? ¿Cuántos especialistas te han visitado en este tiempo? Y después de todo, ¿cuánta mejoría en tu calidad de vida has experimentado?

Algo estamos haciendo mal… O mejor dicho, algo estábamos haciendo mal (spoiler: no era falta de fuerza de voluntad). Pero durante años no hemos sabido bien como teníamos que tratarte para que tu calidad de vida mejorara. Hasta ahora.

En nuestro estudio probamos algo bastante sencillo en apariencia. Siguiendo el ejemplo de otros investigadores que tiempo antes ya se dieron cuenta de este cambio de paradigma, quisimos saber si enseñándote, y ayudándote a moverte, podíamos mejorar tu calidad de vida de forma más eficaz.

Primero, enseñándote a entender mejor que es lo que te pasa (sí, literalmente aprender qué es el dolor y cómo funciona). Y en segundo lugar, haciendo que

empieces a moverte cada día más (con ejercicio adaptado, progresivo y en grupo).

Y no se trata de un tratamiento mágico; nada de máquinas sofisticadas, nada de “camillaterapia”, nada de tratamientos “milagro”. Solo aquello que nos dice la ciencia que funciona: educación + ejercicio.

Primero: cambiar la historia que te cuentas sobre el dolor

¡Qué importante es creer en algo! Tan importante, como inherentemente humano.

Pero hay veces, que las creencias son erróneas. Y no porque quienes nos las hayan contado, hubieran querido engañarnos. Y mucho menos, porque nosotros nos hayamos creado una historia que no es real.

“A mí, mi dolor me duele”.

¡Claro que te duele!, ¡Tu dolor es REAL! pero hay que entender cuáles son los mecanismos que perpetúan el dolor. Todavía los profesionales buscan la causa en los tejidos, y es justo lo que ha sido un fracaso tanto en encontrar un diagnóstico como en el tratamiento del mismo. Hoy se sabe que el dolor no siempre significa daño. El dolor no empeora con el movimiento. ¡Hay que romper con la idea de “si duele, es que algo está mal”! o «si duele intenta no forzar movimientos» Y cuando esas ideas cambian… empiezan a cambiar otras cosas.

Después: volver a moverse (sin miedo)

Entonces, ¿si entiendo lo que está sucediendo en mi organismo, si entiendo por qué me duele, el dolor se irá?

No se trata sólo de entenderlo, sino de demostrártelo, y por eso es tan importante poder moverte sin miedo, dejar de evitar, exponerte gradualmente al movimiento y recuperar las evidencias de salud.

Y que mejor forma de demostrártelo que a través del movimiento.

Pero no vale cualquier ejercicio. Éste tiene que ser progresivo, adaptado, cognitivo y en grupo. Con supervisión y acompañamiento del mejor especialista en ejercicio terapéutico: Tu fisioterapeuta.

Y, sobre todo, con un mensaje claro: “Puedes moverte, puedes recuperar tu función”. Porque muchas personas con dolor crónico viven atrapadas entre el miedo a moverse y la frustración de no mejorar nunca. Y precisamente, eso, es lo que hay que romper.

¿Qué pasó con nuestros pacientes después de 12 semanas?

Pues pasaron cosas interesantes, la verdad. La mayoría de las personas como tú, sí, «con su dolor que les dolía», empezaron a experimentar tales cosas como:

  • Perder el miedo al movimiento.
  • Recuperar el control motor.
  • Mejorar su funcionalidad.
  • Recuperar la confianza en su cuerpo.
  • Mejorar su condición física y mental.
  • Mejorar su calidad de vida.
  • Tomar menos medicación.
  • Disminuir su dolor.

Pero aun pasó otra cosa más importante. Y es que esos cambios, no solo los experimentaron cuando acabaron esas 12 semanas, sino que los mantuvieron meses después. Es decir, no fue un efecto placebo. Fue algo mucho más estable.

Y esto pasó porque en cierto modo, se reconciliaron son “su dolor”, lo comprendieron mejor. Y esto les llevó a ser capaces de volver a moverse; a salir «del bucle», de volver a salir a caminar, de volver a bailar los sábados, de volver a hacerse cargo de los nietos, de volver a quedar con los amigos, de volver a trabajar… De volver a la vida.

Pero no todo es perfecto…

Sería bonito afirmar que este modelo de atención a las personas que conviven con dolor crónico, funciona para todo el mundo, pero no sería honesto. A pesar de todo, hay personas que no logran cambiar su relación con el dolor. Y otras que por mucho que lo estudiemos, no sabemos por qué no mejoran.

Quizá necesitamos seguir reforzando estos aprendizajes. Y principalmente, necesitemos reforzar más todavía la idea de que lo aprendido, ha venido para quedarse y que deben de tomar la riendas, afrontando de una forma más activa y duradera aquello que les trajo hasta aquí.

De todas forma, la cuestión no es si este programa es “la solución”. Sino, si tiene sentido seguir tratando el dolor crónico solo como un problema físico. Porque lo que vemos en estos estudios es que cuando se entiende mejor el dolor, se reduce el miedo, la incertidumbre, los pensamientos negativos, la desesperación, y comienza el afrontamiento, el aprendizaje, el empoderamiento, haciendo que el paciente salga de «esa oscuridad» y vuelva a tomar las riendas de su vida.

Y TODO cambia.

Dr. Victor Ortíz Mallasén

Fisioterapeuta

Autor

    • Fisioterapeuta (2004).
    • Enfermero (2010)
    • Doctor por la Universitat Jaume I (2019).
    • Experto en reconocimiento y tratamiento de personas adultas con trastornos neurológicos por la International Bobath Instructors Training Association y la Universidad de Zaragoza (2006).
    • Personal estatutario fijo en el Sistema Valenciano de Salud, actualmente en excedencia.
    • Profesor Ayudante Doctor en la Universitat Jaume I desde el 2023.
    • Responsable de la asignatura Cuidados en las Enfermedades Neurológicas y Sensoriales.
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