No sé si la nocicepción es necesaria para el dolor

​El artículo que vamos a debatir aquí se llama “Adieu to an aphorism: why nociception is necessary for pain”.

Entiendo que te estarás preguntando: “¿Qué diantres es un aforismo? ¿Por qué nos despedimos de él en francés?”. En palabras de los autores, un aforismo es una frase corta que expresa una verdad general. Las razones para usar el idioma del amor para mandarlo a paseo, sin embargo, nunca nos son explicadas.

​El aforismo en cuestión es “la nocicepción no es necesaria ni suficiente para producir dolor”. Este concepto ha dado forma a la posición actual del tratamiento del dolor, como contraposición al anterior modelo biomédico. Por tanto, parece importante investigar de dónde viene y qué pruebas científicas tenemos a su favor.


El conflicto de la suficiencia y la necesidad

​La segunda parte de la oración, que la nocicepción no es suficiente para producir dolor, implica que no siempre que se dé nocicepción se produce dolor. Esto no parece muy conflictivo: sin ir más lejos, algunos ejemplos cotidianos son hacerse un corte en un paseo por el campo y no darse cuenta hasta que llegamos a casa, u otros escenarios menos aptos para todos los públicos en los que un bofetón puede producir placer.

​Por el contrario, la primera parte de la oración es más conflictiva: que el dolor pueda darse en ausencia de nocicepción. Los autores, bien conocidos por defender que nocicepción y dolor están vinculados de forma inseparable, subrayan que la actual definición de la IASP del término dolor es equivalente a decir “Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a nocicepción”.

​Sin embargo, me gustaría hacer notar que la lógica tras este cambio me parece inconsistente. Para dar este salto interpretativo, los autores argumentan que “daño tisular” no está bien definido y por similitud acaban sustituyéndolo por “nocicepción”. Pero el problema es que la definición de “nocicepción” es ambigua, y valerse de dicha ambigüedad para apuntalar sus argumentos es tan poco lógico como lo que aquí se critica. Debido a esto, acabaríamos teniendo que afirmar que todo es nocicepción.

​Miembro fantasma ¿Nocicepción sin miembro?

​Los autores repasan los casos empíricos que se usan para defender que existe dolor sin nocicepción. El primero es el dolor de miembro fantasma. El principal argumento para desestimarlo es que en amputados, los nociceptores que inervaban el miembro siguen existiendo en el ganglio de la raíz dorsal. Al ser cortados, sus axones producen hiperexcitabilidad. Así, no tiene sentido utilizarlo como ejemplo de dolor sin nocicepción, porque no solo sigue habiendo nociceptores, sino que estos además tienen más actividad que en alguien sano. En esto, concuerdo con los autores.

​Ilusiones sensoriales y la mano de goma

​En el caso de la mano de goma, al apuñalar la prótesis, los sujetos reportan dolor. Los autores desechan esta evidencia diciendo que simplemente se está sugestionando a los sujetos, pero que quizá no lo sientan. Sin embargo, esto es incomprobable (el concepto de qualia). A mí, dicho argumento no me convence. Uno más potente sería: ¿No es acaso ver cómo apuñalan una mano también capturar información nociceptiva?

​En la parrilla térmica ocurre algo similar. Se piensa que esta ilusión “desinhibe” la ruta nociceptiva central. En ambos casos, habría actividad nociceptiva central mediando el dolor. Lo mismo ocurre con la alodinia o la estimulación cerebral directa: hay vías nociceptivas involucradas, por tanto, no son ejemplos puros de dolor sin nocicepción.

​El clavo en la bota y el factor psicológico

​Se cita el ejemplo clásico del obrero que se clava un clavo a través de su bota. Al quitarla, el clavo pasó entre los dedos: no hubo daño, pero hubo dolor. Aquí, los autores no dan realmente ningún argumento sólido, más allá de decir que el sujeto malinterpretaría el sentir un clavo entre los dedos. ¿Se puede alucinar el dolor? ¿Por qué los autores recurren sistemáticamente a decir que los sujetos no son fiables cuando sus reportes no encajan con sus premisas?

​Conclusión: Un humilde «no sé»
​Los autores concluyen que si la nocicepción es necesaria para el dolor, los factores psicosociales no son suficientes ni necesarios para producirlo, porque no producen nocicepción.

​Pero yo sigo con dudas. Creo que el caso del clavo, el dolor condicionado y la ilusión de la mano de goma no están desbancadas por completo. Una posible solución sería salir de la nocicepción clásica (mecánica, térmica y química) y considerar otros estímulos como nociceptivos (visuales, auditivos, memoria…) en tanto en cuanto codifican información sobre un estímulo nocivo. Si aceptamos eso, entonces sí: no hay dolor sin nocicepción. Mientras tanto, me mantengo en un humilde “no sé si existe dolor sin nocicepción”.

Autor

  • Graduado en Fisioterapia y Doctor cum laude internacional en Neurociencia. Actualmente se desempeña como investigador postdoctoral en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y codirige el grupo de investigación independiente Neuroscience in Physiotherapy. Especializado como electrofisiólogo, su trabajo se centra en los mecanismos fundamentales de la excitabilidad neuronal y el dolor. Además de su labor investigadora, es docente de neurofisiología en diversos posgrados internacionales y un activo divulgador científico en el campo de la biología del dolor.

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